OVIDIA








“Un ser materno donde se duerma el corazón.
Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas.
Una mano que acaricie los latidos de la fiebre.“
Vicente  Huidobro

“Tu escondite no es hermético.
La vida se cuela por todas partes.
Estás obligada a reaccionar.“
Ingmar Bergman


Vera Glez dirección artística
Javier Jiménez dirección manipulación
Jason Guerra ayudante de dirección
Esther d´Andrea, Lucas Escobedo y Vera Glez actores /marionetistas
Gavin Glover Potato Room Productions y La Société de la Mouffette creación de marionetas
Juanjo Llorens diseño iluminación
Iñaki Rubio diseño sonoro
Alex Cachinero y Molina FX construcción escenografía
Nuria Gondiaz diseño gráfico
Pedro Gato fotografía
Ana López vestuario

DURACIÓN APROXIMADA 60 MINUTOS.


 SINOPSIS

Ovidia y Sr.Topo son gemelos anómalos, en tanto que mujer y hombre, los dos han sido creados en la “Placenta de humanos”, y es exactamente ahí donde tendrá lugar el fatal accidente que marcará sus vidas (naciendo ella con dos corazones, el suyo propio y el de su hermano, y dejando al Señor Topo en la más pura apatía emocional).
Lejos de ser una ventaja, esta “dispar perspectiva” que aumenta o disminuye como una lupa su sensibilidad, es un seguro de incomunicación e incomprensión que les conducirá a distintas formas de aislamiento como única solución para encontrar su lugar dentro de la estructurada ciudad.
Ovidia lo asumirá sin más remedio que refugiarse en su habitación, para no sucumbir ante la belleza y el horror exterior. Motel que comparte con Sr.Sapo, dueño del establecimiento, con el que mantiene una singular relación desde hace años. Pero su escondite no es hermético, la vida se le cuela por todas partes y está obligada a reaccionar.
Señor Topo acaba de trasladarse al motel del extrarradio donde vive su hermana; después de una eternidad separados.
Emprenderán con este “encuentro” el viaje hacia el resto de sus vidas...


                                  


COEURS EN TRANSIT

Formalmente Ovidia basa su contenido en la mezcla de realismo poético y tragedia bukowskiana; creando en el espectador una sensación de claustrofobia que sólo podrá superar cuando irrumpa Señor Sapo con su comedia absurda.
Bajo la mezcla de estos estilos se oculta el tema principal del espectáculo: la inadaptación social; seres a los que su particular carácter les aparta de la sociedad, incapacitándoles para interactuar con el medio al sentirse sobrepasados de emociones, hasta por los acontecimientos más cotidianos.
Particularidad que justificamos con “el defecto físico” de nuestra protagonista, con el hecho de tener dos corazones, con su correspondiente amplificación emocional.
La confusión y el disparate en el que viven, deberá también sentirla el espectador. Apoyaremos en todo momento estos conceptos dejando que el sonido y la iluminación jueguen también ese papel, que subrayen, pinten, nos guíen.
Podemos hablar de Ovidia como de “tragedia de rescate”; ambos protagonistas se ven enfrentados de manera misteriosa e inevitable contra el destino, pero en este caso se mueven hacia un desenlace que, lejos de ser fatal, es la única salvación posible; aun siendo sacrificados de esta manera a esa fuerza que se les ha impuesto desde su concepción.
Nuestro relato se acerca naturalmente al mito; de tiempo y espacio indefinidos, narración exagerada y de protagonista con cualidades semi-fantásticas.

ESCENOGRAFÍA
 
La acción transcurre en un motel abandonado, un sitio que antiguamente tenía su clientela pero que, desde que construyeron la autopista, está desierto (como desértico también es el paraje donde se encuentra). 
Lugares de una abundante carga narrativa, donde las historias traspasan los ladrillos y no hay nada que las camufle; ni luminosos, ni arquitecturas fascinantes, ni el ansia comercial del acomodado, ni los turistas. La diferencia entre su idiosincrasia y la de una calle del centro de la ciudad es que aquí todo es real, mientras que en el núcleo el individuo está en peligro porque todo es un engaño y no sabe por dónde le vienen.

Escenográficamente algo parecido a lo que la americana Tracey Sneling hace en sus maquetas, representaciones a pequeña escala de decadencia, de edificios  Abandonados, de paisajes inquietantes que evocan los humores de los lugares Figurados.

                                 


MARIONETAS

Para los personajes principales combinamos dos escalas: una con títeres de 80cm y otra mucho más pequeña, con muñecos de apenas 35 cm. Esto no es más que un recurso de cine adaptado al teatro, por el cual creamos dos planos: uno general del exterior del motel, y el otro mucho más cerrado para representar la habitación de Ovidia y la recepción.

La técnica de manipulación utilizada en los tres títeres principales es la de varillas, o lo que corrientemente se llama “de mesa”, con mecanismos de boca y movimiento de cabeza. Muñecos de construcción compleja en contraposición con los utilizados en el resto de imágenes, construidos de tela, guata, pelucas, etc…toda una suerte de materiales elegidos porque nos ayudan a trabajar con el simbolismo.

Para la construcción de los tres títeres principales hemos contado con la colaboración de Gavin Glover, marionetista inglés afincado en Bruselas con una larga trayectoria  profesional, primero con Faulty Optic y desde hace unos años en solitario con su productora Potato Room. Sus criaturas inquietantes se caracterizan por hacernos olvidar la frontera entre la ficción y lo real.
El resto de muñecos han sido creados por los miembros de la compañía, como resultado de la experimentación con materiales, luz y manipulación.
Un universo de seres que constituyen la complejidad de las diferentes atmósferas del espectáculo.

                               


DISEÑO SONORO

La concepción musical será más que un grupo de composiciones, una suerte de mapa sonoro. Hablamos de los sonidos que les acompañan en su día a día, y que subrayarán esa atmósfera, que por otra parte el público reconocerán como propios. Las cañerías, el ruido del tráfico, una lavadora, cantosde pájaros, etc.

“En el universo acústico de Ovidia Coeurs en Transit el número tres juega un papel fundamental.
Tres son los paisajes sonoros que convergen en el motel del señor Sapo, divididos a su vez en tres capas: sonidos fundamentales (que crean el temperamento del espacio y no necesariamente se escuchan a nivel consciente), señales acústicas (claramente audibles) y marcas sonoras (sonidosque dan una dimensión afectiva al espacio).
Estos tres paisajes sonoros (el exterior del motel, los interiores y las pesadillas de Ovidia) comienzan su viaje de manera individual y separada, pero, a medida que avanzamos en la historia, van aproximándose más y más hasta el punto de colisionar en un único paisaje sonoro: una feroz tormenta.
El enfoque para cada paisaje sonoro tiene un lenguaje específico y diferenciador. Para los exteriores la aproximación es realista, descriptiva y sólo sigue la acción en los ciclos día/noche. De esta manera, este paisaje parece que deliberadamente no sigue la acción dramática, sino que permanece impasible, transmitiendo una sensación de soledad y de lejanía.
Para la habitación de Ovidia el enfoque está a medio camino entre lo realista y lo absurdo, y su paisaje sonoro a veces se parece a un cuadro de Magritte. A través de sonidos de tuberías, desagües, cadenas de váter, un acordeón respirando, el compresor de un congelador, etc. se busca crear un espacio ambiguo, que a ratos parece el camarote de un barco y a ratos una habitación inhóspita.
Por último, en las pesadillas de Ovidia se reflejan y desvirtúan todos esos sonidos característicos de su habitación para crear el paisaje sonoro de un vientre materno.
Un hidrófono recogiendo desde una  pecera todo lo que suena en su habitación es el principal responsable de este efecto.
Cierra estos tres paisajes una canción, que si bien se va desarrollando poco a poco conforme la historia va evolucionando, no es hasta la despedida de Ovidia que la escuchamos en su total esplendor.”

IÑAKI RUBIO

LA LUZ

 Una luz que nos conduce de la mano por el espectáculo, con la delicadeza de quien es consciente de que nos adentra en un sendero abrupto, sendero compuesto de distintos planos físicos y emocionales. Cuidando con una delicadeza extrema la figura y las transiciones.


“En cuanto me contaron la historia por primera vez, me surgió la primera gran duda: ¿cómo voy a transmitir todo este mundo  de emociones en un medio tan difícil como es el del títere, sin grandes espacios y sin grandes medios con los que disponer? La respuesta fue rápida: con mucha imaginación y haciendo una regresión en mi trabajo, volviendo a los orígenes.
Existe una enorme complejidad a la hora de iluminar este tipo de espectáculos, donde el protagonista es el muñeco y no el manipulador, donde nos enfrentamos al mundo de las sombras que puede producir el actor/manipulador al intentar dar volumen a los muñecos; y al reto de intentar ocultar lo máximo posible al manipulador, todo ello sin perder la expresión de la máscara del muñeco.
La escenografía nos propone dos espacios: por un lado la fachada y exterior del motel, donde juegan nuestros actores y personajes cuando están en el exterior; y por el otro el techo del mismo, que se utiliza como mesa de manipulación, y que gira sobre un eje central.
Pero lo que más me atraía como iluminador era la luz en la que Ovidia, como personaje, nos sumerge y nos envuelve para contar su historia desde  su mundo rebosante de emociones.
Por un lado tenemos que reflejar el espacio de  Sr. Sapo, el motelero. Aquí he utilizado un color cálido, sepia, para transmitir la decadencia de un lugar envejecido por el aburrimiento y por la inactividad de sus servicios.
Por otro lado, tenemos el mundo onírico en el que ella se adentra continuamente, huyendo de la realidad, sueños que plasmo utilizando un mundo de luz, de fantasía, con muñecos que llevan luz propia y son el centro de sus emociones, combinándolos en algún momento con tonos azules que pinten los sueños.
Cuando estos mismos momentos se convierten en dudas y miedos, y comienza a girar el espacio, la luz torna a tonos mohecimos, inquietantes, que hacen que Ovidia nos cuente la opresión que está viviendo, buscando su lado más terrible con una luz contrapicada  sobre su cara, produciendo su sombra sobre el inmenso infinito en el que está sumergida, y marcando sus rasgos con su propia sombra.

Y finalmente, la realidad de la que huye y no domina, que es la convivencia con su hermano, su alter ego. En este caso, he trabajado con gobos que nos provocan claroscuros sobre los personajes, envolviéndolos en las sombras y luces de su desdoblamiento de personalidad, y que van acompañados de una luz de calle en tonos fríos donde los mismos muñecos buscan el refugio de la sombra, que generan uno sobre el otro, para descansar de sí mismos.”

JUANJO LLORENS










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